Crece la tensión en España ante la posible independencia catalana

De acuerdo a la Constitución española el referéndum catalán del 1 de octubre es ilegal.  EFE

El Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, presente en la manifestación y uno de los encargados de leer unos de los textos previstos, cargó contra la "pasión nacionalista", y acusó de "golpistas" a los dirigentes políticos catalanes Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y Carme Forcadell.

Los partidarios del "sí" a la separación ganaron la consulta, en la que participó menos de la mitad del electorado de la región.

"Haced vuestro trabajo", clamaban los participantes de la marea blanca en Barcelona, con lo que exigían a la Generalitat que renuncie a una declaración unilateral de independencia (DUI) y se siente a negociar con el equipo de Mariano Rajoy.

Mientras, muchos catalanes partidarios del no se atrevían a hablar. "Me da pena todo lo que está pasando, y me da pena de que los catalanes sientan que necesitan independizarse porque España no les ha tratado bien", sostuvo.

"Tengo 67 años y es la primera vez que voy a una manifestación, pero es que veo que la situación ha llegado a un extremo de discriminación y no se nos oye a quienes estamos en contra", coincidió Telesforo García Pérez, un jubilado de 67 años que vino de Vilafranca del Penedés, también Cataluña.

El presidente de Cataluña, Carles Puigdemont, está bajo una creciente presión para detener la declaración de independencia.

Miles de personas, convocadas por asociaciones contrarias a la independencia de Cataluña, se concentraron hoy en Barcelona para agradecer a la Policía y la Guardia Civil españolas la defensa del orden constitucional y su "ejemplar comportamiento" el 1 de octubre, cuando se celebró un referéndum de independencia suspendido por la Justicia.

Muchos habitantes llegados de otras regiones que decían sentirse obligados a expresar su apoyo a los unionistas catalanes también estaban este domingo en Barcelona.

Al grito de "Viva España, y Visca Catalunya (Viva Cataluña)", "Cataluña es España" y "Puigdemont a prisión", los manifestantes con numerosas banderas españolas y catalanas y de la Unión Europea, marcharon en un clima de tranquilidad, sin incidentes.

"Después de mucho tiempo viendo como una minoría se hacía con toda la sociedad, y el sufrimiento de muchos catalanes de a pie, hemos decidido venir para dar apoyo a estos compatriotas y demostrarles que no están solos", dijo Juan Gil Casares, un madrileño de 33 años.

"Es necesario que nos escuchen, en Cataluña no sólo hay independentistas, y aquí no nos manifestamos sólo por ser españoles, yo estoy defendiendo que todos tenemos derechos, y no quiero que me impongan la independencia", dijo a Telam Sara González, una joven catalana que viajó a Barcelona desde Francia para manifestarse. Según datos oficiales, el proceso tuvo una participación de 2,28 millones de personas -un 43 por ciento del padrón electoral- y el 90,18 por ciento votó por el "Sí".

Sumándose a una fuga de empresas que ignoró los incipientes signos de distensión entre Madrid y Barcelona, el gran banco catalán CaixaBank y Gas Natural anunciaron el viernes que se iban de Cataluña por el pulso independentista.

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