¿Los estadunidenes saben dónde queda Corea del Norte?

Serguéi Lavrov ministro de Exteriores de Rusia

Donald Trump y Kim Jong-un han aumentado una vez más la intensidad de la tensión que se percibe en la península coreana.

El mandatario chino señaló que "China y Estados Unidos comparten el interés común de lograr la desnuclearización de la península coreana y de mantener la paz y la estabilidad" en la misma.

"No queremos hablar de progresos, no queremos hablar de comunicaciones secretas", le dijo Trump el viernes a la prensa.

"Entonces yo diría que son esas dos posiciones, por un lado China y Rusia detrás de Corea del Norte, y por otro lado EEUU y Japón detrás de Corea del Sur". Hablaron bajo la condición de anonimato por no estar autorizadas a informar sobre las negociaciones confidenciales. Yun es el único diplomático estadounidense que tiene contacto con una contraparte norcoreana.

El canciller se refirió al intercambio reciente de amenazas entre Washington y Pyongyang.

Tillerson ha insinuado que existe ya un canal clandestino.

Las interacciones podrían ser un indicio de un cierto pragmatismo del gobierno de Trump ante la amenaza norcoreana a pesar de las graves advertencias del presidente.

"Las soluciones militares están completamente preparadas, listas para el combate, por si Corea del Norte actúa de forma imprudente".

Por su parte, el régimen de Kim Jong-un anunció esta semana un detallado plan para bombardear con cuatro misiles las cercanías de la estadounidense isla de Guam, en el Pacífico occidental.

"El martes pasado, Trump prometió que Corea del Norte "se encontrará con un fuego y una furia que el mundo jamás ha visto" si vuelve a amenazar a los Estados Unidos".

Con respecto a las maniobras, destacó que "Corea del Norte las utiliza constantemente como pretexto para efectuar ensayos", que EU insiste en que están prohibidos por el Consejo de Seguridad de la ONU, lo que no es el caso con los ejercicios militares Al mismo tiempo, aludió al caso de Irak, país en el que EU dijo que había armas de destrucción masiva y, aunque recordó que nunca se encontró nada, el líder iraquí, Sadam Husein, fue derrocado (2003) y el país desembocó en el caos. Obama casi no hizo esfuerzos por reactivar las líneas de comunicación.

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