Mercosur reconoce "ruptura del orden democrático" en Venezuela, dice Temer

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El revés en la mesa chica del Mercosur le quitó quitó un poroto al flamante canciller argentino, Jorge Faurie, al Presidente y a su secretario de Asuntos Estratégicos, Fulvio Pompeo, que dedicaron todos sus intentos para cosechar ásperas definiciones en la cumbre de Mendoza, con el pleno acuerdo de la administración de Temer, cuyo gobierno atraviesa crecientes cuestionamientos y sospechas por corrupción.

Aunque la reunión de Mercosur en Mendoza, Argentina, está pautada para este 21 y 22 de julio, desde este miércoles (dos días antes) están realizando actividades relacionadas con la cumbre en dicho país, y algunos de los que asistirán no han perdido la oportunidad de hablar sobre esto ante los medios de comunicación.

Además, también se agotaron de reiterar que el Protocolo de Ushuaia exige una consulta previa y que lo que se hace ahora es un llamamiento, "no se coloca inmediatamente la consecuencia que podrá tener escuchar o no", decía Faurie.

Ese Protocolo, firmado por el Mercosur en 1998, contiene una Cláusula Democrática que vela por que no se violente la democracia en la región, y "obliga a que los países miembros hagan un proceso de consulta" con el Estado cuestionado.

Tanto Faurie como su par de Brasil, Aloysio Nunes, dejaron en claro tras la cumbre de presidentes que el Mercosur no dispuso sanciones contra Maduro e incluso el canciller brasileño negó que la nota enviada ayer sea un ultimátum.

La sintonía entre la presión del Mercosur y la de Donald Trump también generó preguntas. "La decisión del Mercosur es autónoma", declararon.

El presidente Evo Morales, que fue el único que no firmó la declaración sobre Venezuela, afirmó que Mercosur no puede "repetir la historia de la OEA" al pretender expulsar o excluir a un país por razones políticas e ideológicas.

"Nuestros cancilleres reconocieron formalmente la ruptura del orden democrático", aseguró Temer.

El secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyser, ratificó esta mañana que en diciembre de este año se firmará el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea "si hay razonabilidad entre ambos bloques".

Entre la reunión de cancilleres y la llegada de los presidentes, el uruguayo Vázquez frenó esa iniciativa y se negó a avalar la intervención promovida por los gobiernos de Argentina, Brasil y Paraguay en la política interna venezolana.

El Gobierno busca de esta manera dar una señal política hacia el continente, y sobre todo a la Organización de Estados Americanos (OEA), a la Unasur y a la Celac, organismos multilaterales donde no se halló consenso para emitir una declaración ni para que el chavismo y la oposición establezcan un canal permanente de diálogo. Por eso la sola resistencia de Uruguay bastó para que toda beligerancia quedara diluida en la moderación.

El día de ayer en su arribo a Mendoza, la presidenta Bachelet se refirió a la situación del país llanero agregando que "he visto lo que ha sucedido en los últimos días y ha habido una votación bien impresionante: más de siete millones de personas fueron a votar en contra de esta Asamblea Constituyente, y lo que he leído es la voluntad de la oposición de continuar con mucha fuerza haciendo un camino propio, que puede llevar a una situación de inestabilidad aún mayor en el país".

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